" Ya se puede escuchar nuestro POdCAST de la semana " Capítulo Piloto: The Big C: locuras de última hora

domingo, 20 de febrero de 2011

The Big C: locuras de última hora


Si tuviera que definir The Big C en una palabra sin duda sería humana. Breve resumen: mujer con la vida aparentemente resuelta, unos cuarenta años, felizmente casada, madre de un hijo adolescente con la confusión (tontería) propia de la edad y ahora una piedra en el camino: cáncer.


Pero volvamos a lo de humana. ¿Quién no ha sentido ganas de poner el contador a cero alguna vez? Ya… Y de entre todos los que habéis levantado la mano, ¿cuántos os habéis atrevido a hacerlo? Hmm. Lo imaginaba. Pues Cathy (Laura Linney) se atreve. Y es que, a veces, sentir la muerte cerca es la mejor manera de empezar a VIVIR. Y no, no he activado las mayúsculas por error.

Reconozco que al principio no me creí esas ganas repentinas de comerse el mundo. ¿A cuento de qué esa energía y ese positivismo en una mujer que sabe que tiene los días contados? Pero conforme avanzaba la serie caí en la cuenta: sentía envidia de Cathy.

Envidia por atreverse a construir una piscina en el jardín sin licencia para ello, envidia por esa relación sincera e íntima que consigue con Marlene (Phyllis Somerville), la vecina gruñona de enfrente; por barrer toda la mierda acumulada durante años y hacer hueco para lo que realmente importa, como pasar el verano con su hijo Adam (Gabriel Basso), envidia por gritarle un BASTA YA así de grande a su marido, Paul (Oliver Platt); por secuestrar una langosta de un restaurante y salir disparada en un descapotable rojo, por esas conversaciones hilarantes y profundas a un mismo tiempo con Sean (John Benjamin Hickey), su excéntrico hermano; por sacar fuerzas para recuperar el tiempo perdido y, sobre todo, por permitirse ser ella misma en todo momento con el riesgo que eso conlleva…

The Big C es un fardo de dinamita cargado de emociones que estalla en el último episodio. Los que habéis visto La Escena del Garaje ya sabéis de lo que hablo. Los que no, no sé a qué estáis esperando. Coged un par de kleenex (os aseguro que os harán falta) y dadle al play.

Con la dosis justa de humor y la necesaria de sentimiento, The Big C es una dramedia de diez, agridulce como la vida. Personalmente me quedo con los momentos emotivos, cuando duele mirar a la pantalla, aunque los comentarios surrealistas del hermano y las pinceladas de eso que han dado por llamar humor inteligente tampoco tienen desperdicio.

Mención especial para el tema que abre la serie, Game called life, de los Leftover Cuties. La canción llega aunque tú (mi) nivel de inglés no te permita pillar más de tres palabras seguidas. Es una de esas cosas que van más allá del idioma.

El reencuentro con Cathy ya tiene fecha. Showtime ha fijado el estreno de la segunda temporada para agosto de 2011.

No hay comentarios:

Publicar un comentario