
Comer palomitas es un hábito para muchas personas que deciden pasar la tarde en el cine y una molestia para otros que desean disfrutar en silencio de la película.
Lo que no sabía un espectador en Riga (Letonia), es que su afán por comer desesperadamente un cubo de palomitas de forma extremadamente ruidosa mientras veía "The Black Swan" (Cisne Negro), molestaría tanto a su compañero de butaca, que sin pensárselo dos veces terminaría sacando su pistola reglamentaria y disparando al hombre, quien falleció a causa de las heridas de bala.
Al parecer la intensidad de la película no deja indiferente a nadie y la locura de la protagonista se transmite perfectamente al espectador.
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